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Said Rahal
14/10/2026

Monté un equipo de asistentes de IA para mi día a día

IAProductividad

Hace unas dos semanas, un sábado, me puse a probar asistentes de IA. Quería ver hasta dónde llegan de verdad, más allá de las demos. Y tenía otro motivo, la pereza: liberarme tiempo. Colaboro en una comunidad de Skool sobre IA y eso me lleva trabajo extra, así que quería ver si podía delegar parte de él y, de paso, intentar retomar el podcast.

Empecé con un solo asistente, Leonardo, que hace de coordinador, algo así como un jefe de gabinete. El 5 de octubre monté a su alrededor un pequeño equipo de trabajo, al que llamo el Dream Team: Hubble investiga, Cicero construye, Feynman critica y Galileo verifica. Comparten unas reglas comunes y cada uno avisa al siguiente cuando termina, como una cadena de montaje pequeñita. Al día siguiente lo ordené con un coordinador y especialistas por área, y sumé a Franklin, que lleva mi correo sin enviar nada, y a Ada, que me ayuda con la comunidad de Skool. Después llegaron Sócrates, para mis charlas filosóficas, y Sagan, que me ayuda con el contenido. Elegí esta estructura porque era el modelo que recomendaba Grok Bot y porque, después de pasar un tiempo estudiando cómo funcionan estos asistentes, me parece el patrón de orquestador adecuado.

Cada uno adopta un personaje histórico, con su tono y su retrato (sí, me hace gracia hablar de correo con Franklin). Pero la idea de fondo es seria: cada uno tiene un trabajo claro, yo hablo solo con Leonardo y el resto trabaja por debajo. Y hay una regla que no se negocia: nada se publica ni se envía sin mi visto bueno. Cuando algo sale, lleva su firma de asistente virtual, nunca la mía.

Lo más rutinario es lo de Hubble: cada mañana me prepara las noticias de IA, tecnología, negocios y economía, y yo solo tengo que leerlas.

Otro ejemplo muy cotidiano. Un lunes salí tarde hacia Segovia y la Granja de San Ildefonso, y Leonardo me rehízo el plan sobre la marcha: me dio la dirección para el GPS y dónde aparcar, me buscó sitios abiertos para comer a deshora, me contó un resumen del palacio justo cuando entraba y me recomendó dónde tomar un café.

En Skool, Ada me prepara los mensajes y yo los leo y apruebo antes de publicarlos. Por ejemplo, esta bienvenida a alguien que volvía a la comunidad: «¡Bienvenida de vuelta! Qué bueno que retomas. Te invito a pasar por las sesiones de IA para ponerte al día a tu ritmo. Cualquier duda, aquí estamos.» O el soporte: hace poco un miembro me escribió por privado porque una herramienta de IA le daba error al no encontrar un archivo de texto que había pegado antes. Ada me preparó la respuesta, que yo revisé antes de enviarla: le explicaba que la herramienta ya no tenía ese archivo disponible, que lo volviera a adjuntar o pegara el contenido directamente en el chat y que, si seguía fallando, nos mandara capturas.

Ojo, que esto no es nuevo. Desde febrero de 2026 existe OpenClaw, y hay otros como Hermes. La diferencia es que aquí desaparece la complejidad técnica, y eso me parece una maravilla. Lo clave para mí: las apps de escritorio de ChatGPT o de Claude dependen de que mi ordenador esté encendido, mientras que esto vive en la nube y sigue funcionando aunque yo tenga el mío apagado.

Lo que no he probado son los asistentes de ChatGPT ni de Meta: Dots, el de ChatGPT, no está disponible en la Unión Europea, y Muse, el de Meta, ni siquiera ha llegado. Gracias, Unión Europea, por protegerme con leyes absurdas de las herramientas que el resto del mundo ya está usando.

No todo es perfecto. A veces tengo que repetir instrucciones, el reconocimiento de voz todavía no es muy fino y, desde hace un tiempo, las voces en español suenan a anglosajones hablando español, y es algo que se nota mucho y molesta un poco. Aun así, todos me resultan útiles y no quitaría ninguno, porque el equipo está hecho a mi medida. Eso sí, entrenarlo cuesta algo de trabajo al principio, pero después solo hay que ajustarlo de vez en cuando.

Por 30 dólares al mes me ahorro horas que puedo dedicar a aprender o a otras cosas. En mi opinión, merece la pena.

Normalmente, quien habla de IA es influencer o empresario. Yo quiero hablarle a cualquiera con curiosidad, desde un uso común del día a día, para que esto le sirva y le quite de encima esas tareas banales que nos roban tiempo. Así que me encantaría saber: ¿estarías dispuesto a gastarte ese dinero para probarlo? Y si lo hicieras, ¿qué bots crearías?