A menudo tendemos a idealizar o programar la realización de tareas en momentos específicos. Con mayor o menor entusiasmo, cuando llega el momento, nos vemos inundados de distracciones que nos impiden completar la tarea o nos hacen tardar más de lo necesario. Personalmente, esto es una constante en mi vida, especialmente cuando creo listas de tareas pendientes para mis momentos libres. En estas breves líneas, quiero compartir algo que aprendí sobre la procrastinación y que me parece muy interesante.
De vez en cuando, visito librerías para ver qué títulos nuevos e interesantes podría leer. Un día, me topé con esta joya: Microexperimentos de Anne-Laure le Cunff. Aunque no entraré en detalles sobre el libro, si te consideras una persona a la que los psicólogos denominan multipotencial, te recomiendo encarecidamente que te tomes el tiempo de leerlo.
Volviendo al tema, este libro tiene un capítulo fascinante sobre la procrastinación, y me gustaría compartir algunas ideas claves contigo.
Salgamos de la caja.
Cuando posponemos una actividad, nuestros pensamientos suelen girar en torno a encontrar excusas. «No soy lo suficientemente bueno», «No sé por dónde empezar», «Es muy aburrido», «Es mucho trabajo», etc. Posteriormente, sentimos culpa por no completar la tarea.
Una de las primeras acciones que propone Anne-Laure en su libro es abrazar la procrastinación y mirarla desde una perspectiva diferente.
«En lugar de ser un indicio de pereza o falta de disciplina, la procrastinación apunta a obstáculos psicológicos que deben abordarse».
La procrastinación no es el enemigo. Microexperimentos Anne-Laure le Cunff
¿Por qué procrastinamos?
Hugo M. Kehr, en su investigación «Integrating Implicit motives, explicit motives, and perceived abilities: The Compensatory Model Of Work Motivation and Volition, 2004», describe cómo la motivación humana surge de la interacción de factores racionales («cabeza»), afectivos («corazón») y prácticos («manos»).
«Los factores racionales son los motivos explícitos. Es tu cabeza diciéndote que cree que es lo correcto. Los factores afectivos corresponden a los motivos implícitos. Es tu corazón diciéndote que te hará sentir bien o mal. Por último, los factores prácticos tienen que ver con lo que consideras tu capacidad: las habilidades, los conocimientos y las herramientas que crees que necesitas para hacer algo. Son tus manos diciéndote qué hacer.»
La procrastinación no es el enemigo. Microexperimentos Anne-Laure le Cunff
Anne-Laure extrapola este estudio sobre la motivación y lo adapta a la procrastinación, presentándonos este diagrama sobre las tareas.

Imagen 1. Factores de la procrastinación. Microexperimentos Anne-Laure le Cunff
¿Cómo podemos aplicarlo?
En su libro «Anne-Laure» propone lo que ella llama el proceso de triple comprobación, que básicamente es una especie de recolección de datos que realizas haciéndote las tres preguntas que se mostraban en el diagrama.
Detenerse un momento y escribir aquellos factores que responden a cada pregunta puede ayudarte a determinar «por qué no terminas de abordar esa tarea» y no solo eso, sino darte nueva visión de cómo puedes atomizarla o cambiarle el enfoque.
| Origen | Explicación | Solución |
|---|---|---|
| Cabeza | Pienso que la tarea no es la adecuada | Redefine estrategia |
| Corazón | Siento que la tarea no es estimulante | Rediseña la experiencia |
| Manos | Creo que la tarea no es factible (No poseo los conocimientos o recursos) | Pide ayuda o busca formación |
¿Qué sucede cuando tu mente, corazón y manos están alineados, pero aún así procrastinas?
Anee-Laure también tiene una respuesta a esta pregunta con otra pregunta, justamente y es plantearte si el problema no está en ti, sino en el sistema en el que trabajas. En ciertas ocasiones, nos encontramos en entornos que nos absorben a tal nivel y nos extraen la última gota de energía con crecientes exigencias de productividad, pero estos esfuerzos nunca son suficientes, lastimosamente. Solemos creer que la procrastinación derivada de esto es un fallo moral y no un fallo del sistema.
La invitación, desde mi punto de vista absolutamente brillante, de este capítulo de este libro, es que esas pequeñas distracciones ociosas pueden llevarte a descubrir algo importante sobre ti mismo y señalar un camino más estimulante y beneficioso para llevar a cabo muchas tareas de tu vida. La lección más importante aquí es aprender a escuchar el mensaje e indagar sobre él.